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Venerdì, 24 Luglio 2015 00:41

La oración y la caridad en la peregrinación misionera de Papa Francisco Featured

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Roma (Italia) - La Peregrinación Misionera del Obispo de Roma en Latinoamérica continúa en el corazón de Francisco y en el de tantas personas y comunidades.

 

La entrevista de María Fernanda Bernasconi al jesuita Guillermo Ortiz, rememora el viaje con el Papa a Ecuador, Bolivia y Paraguay, para "sacar provecho" espiritual y pastoral y para "sentir y gustar internamente" -como dice san Ignacio en los Ejercicios-. En este segmento se tratan dos aspectos fundamentales: la oración y la caridad en la peregrinación misionera del Vicario de Cristo.

¿Qué imagen, idea, afecto, te quedó a vos de este Viaje del sucesor de Pedro? Podes compartir con nosotros tu comentario en el Facebook de Radio Vaticana en español.

- Muchas cosas nos ha dicho y muchas cosas debe aún decirnos porque han sido tantas las actividades del Papa, las reacciones de la gente y queremos aprovechar que el Padre Guillermo con “los ojos de Francisco”, nos puede decir más todavía, para que nos sintamos más cercanos a este gran trabajo que ha hecho el Papa con su edad, con su amor hacia la gente, con su amor a Cristo, a la Iglesia y a la Virgen María.  Ante todo se me ocurren dos aspectos: el de la peregrinación y el de la misión, pero con un común denominador: siempre con la alegría. Un mensajero de la alegría y de la paz, a evangelizar con alegría. No por nada, Francisco escribió la Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium; la alegría del Evangelio.

- Sí Fernanda, son dos aspectos fundamentales que debemos reflexionar, saborear, sentir y  gustar; como dice San Ignacio, en este viaje tan importante. Un aspecto es el de la peregrinación; la espiritualidad, la oración que de alguna manera queda sintetizado, concentrado en las Eucaristías que Francisco ha celebrado, también pasó en Ecuador por el lugar de « La Dolorosa » y estuvo en el Santuario del Quinche. Pero hay algo muy particular en el Santuario de Nuestra Señora de Caacupé, es decir un aspecto que es el de peregrinación, en el que no se puede hacer separación entre lo que es la fe y lo que nosotros entendemos que la fe forma una familia. La fe inmediatamente nos hace pertenecer a una familia. Esta familia que tiene una Padre, Dios; un Hermano Mayor, que es Jesucristo, que tiene una Madre. Y ahí en el Santuario de Caacupé hemos vivido, de una manera muy particular, un ambiente de Fe, de Familia y de devoción a la Virgen. Como he dicho en otras entrevistas, “se juntan los amores” y de alguna manera, esto sucede porque Francisco los tiene juntos, a los amores; no está separado aquello de la sangre por un lado, de aquello del espíritu por otro. Él ha recibido la Fe de sus mayores y la vive en familia. Entonces, este aspecto es fundamental, el aspecto de peregrinación, el aspecto de peregrino y de comunidad, vivido en el Santuario de Caacupé.

Por otro lado, el otro aspecto muy importante es el de misión, donde Francisco, que quiere una Iglesia en salida, trata de llegar a las periferias más grandes. Por ejemplo, en todo su viaje; ha habido visitas a los enfermos, a las cárceles, a la periferia. Palmasola en Bolivia es un sitio muy singular, muy significativo de periferia.  Ahí se encuentran una parte con presos clasificados como peligrosos con otra parte de presos que todavía no tiene el juicio o está en un proceso que no se define. Es como si fuera un barrio cercado por dos murallas prácticamente, donde también en algunos casos viven sus familias. Ahí adentro Francisco ha estado y ha dicho: “se preguntaran delante de quién están. Están delante de un perdonado, he cometido errores y tengo que hacer penitencia”. Se ha identificado con los presos, preguntándose “cuál es la diferencia entre ustedes que están encarcelados y yo que estoy libre”, respondiendo a su vez, que la diferencia es que “a mí me han perdonado”, pero “también yo soy culpable”. Todo este tipo de cosas, podemos decir, resumen los aspectos principales de este viaje.

- Guillermo, muchos dicen que el Papa se sintió más a gusto en Paraguay. En realidad hemos visto a un Papa sonriente,  a un Papa afectuoso, a un Papa enamorado del pueblo y a un pueblo enamorado del Papa en los tres países. Algunos tal vez lo digan, por la cercanía de la Argentina con Paraguay, porque el Papa antes de ser Papa, tuvo oportunidad de estar diversas veces en este país. Vos que estuviste ahí, ¿Qué nos podés decir de esto que ha levantado un poco de debates entre los periodistas y la prensa?

- Creo que hay un ambiente diverso en Paraguay. Hay una situación política diversa tanto en Ecuador como en Bolivia. Y en Paraguay se vivió sin esta tensión. No quiere decir que en toda América Latina no haya corrupción, ni que en cada país no haya cosas bastante serias, pero en Ecuador y Bolivia se veía y aparecía  frecuentemente esta cuestión política. Simplemente me voy a referir a lo que, con mis propios ojos, detrás del auto del Papa, yo vi. En el camino del aeropuerto a la ciudad, cuando recién llegamos a Ecuador iba primero el Papa con la comitiva, después íbamos el grupo de periodistas y después iba la comitiva de Gobierno. Ahí la gente gritaba por un lado: “Viva el Papa”, con cruces y carteles. Después dejaban eso apartado y levantaban otro cartel en contra del presidente, porque era una sola marcha y querían demostrar al menos, que en ese momento en Ecuador, había manifestaciones porque el Presidente quiere proponerse nuevamente como candidato y la gente no acepta eso. En Bolivia, sabemos el fuerte acento político que puso el presidente Evo Morales, a esto con sus discursos. Entonces, en Paraguay ha sido todo más tranquilo en este sentido, es decir, políticamente no hay tanta efervescencia. En Bolivia tomaba testimonios a la gente y además de expresar su alegría por la visita del Papa y su deseo de recibir la bendición, esta palabra tan importante para nosotros; me hablaban de problemas de injusticia, de presos políticos, de una realidad que si bien, puede ser parte de la gente, de alguna manera esa tensión y esos conflictos de tipo social y político, aparecieron mucho más en Ecuador y en Bolivia, que en Paraguay, donde hay una cierta cercanía con respecto a Argentina. No nos tenemos que olvidar que en el Gran Buenos Aires hay gente de otros países y la comunidad paraguaya, es más de un millón. Es muchísima gente. Yo mismo he trabajado cuando el Padre Bergoglio era el Párroco de la Parroquia del Patriarca San José; en San Miguel, Gran Buenos Aires, Argentina. Teníamos muchísimos paraguayos en nuestros  grandes barrios, barrios de obreros donde también hay Villas Miseria. Entonces, hay un contacto muy grande, ya desde  el Gran Buenos Aires, desde San Miguel. También en Buenos Aires,  hay una parroquia de Nuestra Señora de Caacupé y el Padre Bergoglio presidía la procesión que hacían y ahí iban todos. Es decir, hay un gran contacto con el pueblo paraguayo a partir de la gente paraguaya que está en Argentina y de parte de Bergoglio, cuando en su tiempo estaba de párroco y luego como Obispo en Buenos Aires.

- Sí eso explica muy bien a quienes han querido hacer polémicas, que en efecto no hubo. Volvamos ahora a Caacupé, que es una de las últimas etapas de este gran viaje, bajo el signo de María, la primera discípula de Jesús, la Madre de la Iglesia, la Madre de los Apóstoles. Vos estuviste ahí, con lo que viste y oíste, con las personas que entrevistaste. ¿Cómo podés definir lo que fue Caacupé en este Viaje Apostólico del Papa Francisco?

En Caacupé, Papa Francisco dijo: “Estoy en  casa”, en el sentido más amplio y a la vez más profundo de la palabra. La casa implica la madre, implica la familia, y vuelvo a insistir en que me llama mucho la atención hasta qué punto el Papa tiene integrado  no sólo estos dos aspectos fundamentales de la peregrinación y la misión, el ser peregrino y a la vez misionero como aparece en el documento de Aparecida y en Evangelii Gaudium, sino hasta qué punto el Papa tiene integrado en su corazón los distintos amores, la Carne, la Sangre y la Fe. En el Santuario de Caacupé que tiene una historia muy especial porque es de alguna manera un gran milagro. Por el año 1600, un indio de las misiones se encuentra con un grupo de indios que eran enemigos y que eran muy peligrosos. Entonces él le pide a la Virgen que lo salve de ese encuentro y que si salía vivo, él que era escultor le haría una imagen. Entonces siente que la misma Virgen le dice: “escondéte  detrás de la yerba mate, un arbusto”. Entonces el indio corre, se esconde detrás de un gran tronco de yerba mate y los indios enemigos que trataban de capturarlo, pasan de largo. En agradecimiento por haberlo protegido, el indio cuando logra volver a la selva, saca madera de ese arbusto y con eso construye dos imágenes una de las cuales es la que está ahí en Caacupé. Posteriormente, del oratorio que construyó el indio con su familia, surgió el poblado y el Santuario de  la Virgen de Caacupé. Tupasy Caacupé, quiere decir la madre de Dios detrás del árbol, detrás del árbol de la yerba mate. De ahí, de alguna manera sabemos lo importante que es la casa como lugar, pertenencia, identidad, misión; esto es lo que somos, esto es lo que hacemos, esta es nuestra familia. El Santuario de Caacupé,   donde tantos peregrinos tanto paraguayos, como no paraguayos llegados de muchos otros lugares, es un lugar muy significativo en esta peregrinación de Francisco, en este Viaje Apostólico a Ecuador, Bolivia y Paraguay.

- Claro, el aspecto de la Madre es sumamente de consolación, pienso; pero también estaba pensando en el aspecto del dolor, no sé si querés regresar un poco a la visita del Papa Francisco al Centro de detenidos de Palmasola, en Santa Cruz, Bolivia. Es cierto, todos nacemos marcados por el pecado original, pero es distinto tener en cuenta presos con grandes delitos. Por supuesto, lo importante es pagar a la justicia terrenal y la conversión. El Papa desde que es Papa, repite constantemente “Dios es misericordioso”, ahora vamos a tener  un año jubilar de la Misericordia y el Papa insiste en que “No hay pecado que Dios no pueda perdonar, lo importante es arrepentirse”. ¿Habrá dejado esperanza en el corazón de esta gente en un cárcel tan difícil,  tan característica digamos,  de los países de América Latina? Desde un punto de vista exterior hasta terrorífica porque se habla de 2800 detenidos con 1500 personas que forman parte de sus familias, o sea; se trata de un barrio bastante marginado.

- Sí, Francisco ha dejado esperanza. Yo diría que Francisco ha confirmado en la esperanza porque la gente ya lo recibe con esperanza. En esta cárcel, donde nos sellaron dos veces en la muñeca derecha y nos pusieron un brazalete distintivo de plástico duro, como signo de que nosotros éramos visitantes, el cartel más grande y que más se repetía decía: “No hay rejas que nos puedan separar de Dios”. Hay capellán y he visto  también templos evangélicos; los evangélicos suelen hacer mucha misión en las cárceles. En esta cárcel si bien son muchos, no sé el total exacto pero me hablaron de una cantidad de 5000 personas, incluyendo a las familias; la gente recibe con esperanza el mensaje del Papa. Volviendo al punto de los aspectos fundamentales de este viaje, peregrinación y misión, destacamos que el peregrino va buscando el amor de Dios, con la oración, con la peregrinación y con el hacerse discípulo de Cristo se llena del amor de Dios y sale a compartirlo: compartir el amor de Dios, es como una caricia que une las esperanzas. Francisco ha salido en este viaje a Ecuador, Bolivia y Paraguay, para compartir el amor de Dios como testigo. Como lo que dijo en la cárcel: “Se preguntarán ante quién están. Yo soy un perdonado”

Esa es la alegría, el gozo, la esperanza y la sonrisa de Francisco. No es la alegría de aquel que es aclamado, sino la alegría de aquel que quiere compartir con las personas, la alegría de haber sido perdonado, como él insiste constantemente, que él es un pecador perdonado y como dijo en la cárcel delante de los detenidos  “también yo debo hacer penitencia”. Francisco que ya ha visitado más cárceles en Roma se pregunta ¿Por qué él y no yo? ¿Por qué está preso él y no estoy preso yo? Es un concepto ignaciano muy importante, porque dice San Ignacio en los Ejercicios espirituales lo importante que es considerar lo que padecen los dañados por el pecado y cuántos por un solo pecado han sido condenados. Alguno puede considerar que el tema del infierno es una cuestión antigua, vieja; pero sin entrar en ese aspecto, pienso que para incluso los que no tienen fe, hay situaciones que son un infierno. Hay situaciones aquí, en esta vida, no después de la muerte, donde purgamos, nos limpiamos y purificamos. Sin embargo, nuestras cárceles tienen todo lo contrario. El sistema carcelario es un sistema muy injusto donde se sufre muchísimo, además de lo que los presos  pueden hacer incluso cuando están dentro. En Palmasola se dice que los policías no entran al barrio de noche y ha habido muertos, no sólo individuales sino en grupo, o sea que ha habido hasta “guerras” dentro de estas cárcel que es este gran barrio de Palmasola.

El ser humano puede vivir infiernos muy grandes y a su vez eso se puede convertir en purificación. Sabemos que los dolores que Dios permite, se los podemos ofrecer y ahí encontramos mucha gente con fe, que en esa situación ha decidido cambiar de vida, como los testimonios que hemos escuchado en Radio Vaticana, en la radio crónica  que hemos hecho de ese evento; en el cual pudimos escuchar el testimonio de varios presos que quieren cambiar de vida, que están decididos a cambiar de vida. La cárcel no es siempre un lugar donde se aprende a cambiar de vida, por eso en este punto tiene una gran importancia la fe, el amor de Dios que también quiere entrar en la cárcel y acariciar; bueno lo ha tenido esta vez a Francisco como “mano” para acariciar a tantas personas que han sentido que su esperanza crecía y quizás también en otras, esa caricia ha despertado esperanzas nuevas. El Papa dijo: “No podía irme de Bolivia sin visitarlos”. No olvidemos que dice  Jesús en el Evangelio: “Estuve en la cárcel y me visitaste”, Mateo 25.

- Bueno hemos tocado el tema de la peregrinación, de la misión, el tema de la esperanza, la alegría del Evangelio, la Exhortación Apostólica de la Alegría del Evangelio Evangelii Gaudium que se une a las enseñanzas y conceptos de Aparecida; hemos visto la alegría de ser hijos de una madre que fue la primera discípula del Señor y nos has comentado el dolor pero con esperanza de las personas que están en la cárcel justa o injustamente y el común denominador de todos básicamente pecadores y necesitados de perdón; y me gustaría tocar esta cuestión que ha llamado la atención en el Vaticano en Europa, entre los periodistas y que ahora ha entrado en lo que es la agenda normal de trabajo del Papa pero de la cual no se sabía mucho, y es esta cuestión de los Movimientos Populares que sí celebraron la primera reunión en el Vaticano y la segunda con el Papa en América Latina y los periodistas también muy curiosos han preguntado por esto en la rueda de prensa del vuelo de regreso de Asunción a Roma,  entre el 12 y el 13 de julio cuando el Papa regresaba al Vaticano. Me gustaría que dijeras algo. Recordamos que el Papa dijo en el avión: “Los movimientos populares están en todas partes del mundo. Es gente que trabaja, trabaja verdaderamente, incluso con los residuos. Ahora háblanos de esta cuestión, Guillermo, ya que estuviste  también en la primera reunión de estos movimientos en el Vaticano.

- Sí, María Fernanda. Es un tema que trae Francisco desde Buenos Aires como párroco, como Obispo y como jesuita de una manera particular. Se hizo más visible esto, en su etapa como Arzobispo de Buenos Aires porque, por ejemplo,  él celebraba la misa en la Plaza Constitución, con los cartoneros, la gente maltratada, excluida, celebraba la misa por las prostitutas. Entonces él en Buenos Aires acentuó esta cercanía a los movimientos populares, porque no es precisamente organizado. Los Movimientos Populares tienen la característica de que son comunidades que tratan de resolver sus problemas con los propios recursos, personas y cosas. Cuando una comunidad muy pobre pide ayuda al exterior, existen estas grandes organizaciones que son entre comillas de “ ayuda” porque aprovechan esa ayuda para después organizar hasta crímenes, como en el caso de repartir anticonceptivos, esterilizantes, y todas estas campañas; a veces escudados bajo una especie de “imagen de bien”, como si estuvieran haciendo un beneficio; como decíamos cuando una comunidad muy pobre pide ayuda al exterior tiene que ceñirse a las exigencias de esta organización. Pongamos un ejemplo simple: el del pozo de agua, que ya se ha expuesto acá en el caso del doctor Grabois que  ha sido un poco la mano derecha de Francisco en la organización mundial de estos encuentros de movimientos.

Necesitamos agua. Entonces, se organizan para ver como ellos mismos hacen el pozo de agua. Si piden ayuda a otra organización externa, deben ceñirse a las condiciones, reglas y métodos de trabajo que imponga esa organización a la que piden ayuda; y  así  se genera una dependencia. La característica de estos movimientos es que no se los puede domesticar, no se los puede controlar ni organizar desde afuera. Eso es una cosa que ha costado mucho entender en el Vaticano. Lo que Francisco ha hecho es abrir las puertas para que ellos se reunieran y se apoyaran mutuamente. Él dijo en el avión, cuando le preguntaron sobre los movimientos populares, que a mí me pareció genial la respuesta ante la pregunta de una periodista que dijo: “¿Usted piensa que la Iglesia lo va a seguir ante esto de los Movimientos Populares?” a lo que el Papa sonriendo le contesto: “No es que me tiene que seguir a mí, yo sigo a la Iglesia porque hablo de la Doctrina Social de la Iglesia”.

Entonces este momento de Bolivia fue muy particular. Porque algunos podrán decir: “tuvo que compartir el púlpito con Evo Morales que hizo un discurso tan largo, tan personal, tan polarizado, y entonces bueno, “está de acuerdo con Evo”. No, no. Evo fue un orador, después vino él y habló – se dice que es el discurso más largo de Francisco – porque él tenía algo que decir a esa gente. Y entonces, pregunta: ¿hay un lugar, un foro, donde el Papa pueda hablar de la Doctrina de la Iglesia, un foro más grande donde haya personas, no solamente de distintos lugares del mundo, sino que están ahí porque se organizan comunitariamente ellos, porque son un movimiento popular que de ninguna manera participarían en la Iglesia de otro modo o que leerían Evangelii Gaudium o Laudato Si? Y el Papa lo dijo, a mí me consta, yo estuve ahí y estuve en este encuentro en todos los espacios, adelante, atrás, al medio, a los costados haciendo entrevistas, un lugar grandísimo lleno de gente. Por supuesto, había un grueso de gente de Bolivia, obviamente, y de aquel movimiento popular que, de alguna manera, que representa Evo Morales. Pero había gente de todo el mundo. Y no necesariamente cristianos. Piensen esto: Francisco no dio la bendición, igual que esa vez que recibió a los periodistas, que fue el primer encuentro que tuvo después de la elección, dijo “que Dios los bendiga, no hizo la señal de la cruz con la bendición, “les pido que recen por mí”, dijo, y “si no pueden rezar por mí, tírenme buenas ondas”, como decimos nosotros en Argentina, es decir, deséenme el bien. Pero en el discurso es absolutamente cristiano, es absolutamente católico. Francisco nombró a Jesús, dio testimonio de Jesús, Francisco como Papa habló de Jesús. Aunque cuando dijo que era demasiado largo, dijo en un momento, porque iba diciendo puntos, son tres puntos: “bueno ahora el segundo punto, el cura es largo”. Él poniéndose al nivel de la gente, pero él tomó ese espacio, se dio el lujo de ser largo con la gente y dio la Doctrina social de la Iglesia. Por eso, está muy linda la respuesta, cuando él dice: “no es que me tienen que seguir a mí, yo sigo a la Iglesia con la Doctrina social de la Iglesia.

- Añado que en la respuesta de la rueda de prensa de regreso, el Papa dice “qué lindo que la Iglesia no esté lejos de las realidades y estos movimientos dialogan con la Iglesia y dialogan bien”.

Has tocado tema fundamental. Porque de alguna manera, tanto en este caso, el discurso de Evo Morales, como la gente que participa de los movimientos populares pueden tener la tentación de ser extremistas, de estar de alguna manera “ideologizados”. Entonces, por un lado, a la gente ideologizada de derecha – Bergoglio decía, yo lo conozco desde el 1977 – Bergoglio decía “en la Iglesia no hay derecha o izquierda, en la Iglesia hay gracia y pecado”, las categorías de la Iglesia son gracia y pecado. Pero qué es lo que va apareciendo ahora en todo esto: que sea ideologizado para la derecha o sea ideologizado para la izquierda, el tema es que “no puede dialogar”. El que está ideologizado dice: “Francisco tiene que condenar a la izquierda” y los de izquierda ideologizados dicen: “Francisco  tienen que condenar a la derecha” y hasta que no condena no es Papa, no es bueno…A mí cada vez me llama más la atención y estando ahí detrás del Papa, junto al Papa en este viaje, la capacidad de diálogo de Francisco, la escucha, la caridad de Francisco. La caridad no es una cosa que se da, la caridad no es que yo te impongo a vos un pedazo de pan y te lo meto en la boca…¡no! Es compartir un pan. Es dialogar. La caridad, el amor, caridad no como dar sino como compartir, compartir la vida, compartir las cosas, compartir el pan, compartir la fe, compartir la vida cuando la fe es distinta. Me ha llamado poderosamente la atención, cada vez más, y sobre todo, teniéndolo a él delante, hablando con una persona que le está cuestionando, cuestionando bien, como el caso de los periodistas, por ejemplo. Y nunca decir algo que va a hacer sentir mal a la persona. Salvar a todos. Escuchemos bien porque hay algo que está en el tono de la voz, no solamente en la idea que se puede quedar escrita. El audio.Por eso Radio Vaticano es tan importante y tiene la voz del Papa, que es el patrimonio de Radio Vaticano, lo conservamos y lo sacamos al aire. Escuchen bien. Vamos a tratar de repetir las palabras del Papa en América Latina y la entrevista en el avión, escuchemos bien para sentir cómo él ha salvado hasta lo insalvable: dijo, “tenía buena intención. Me parece que tenía buena intención”. Nadie le puede sacar una cosa en contra de ‘fulano o sultano’. Los demás podemos sacar las conclusiones. Pero él no va a hacer sentir mal a nadie, no va a crear un conflicto gratuito. 

Transcripción Cecilia Mutual, Sofía Lobos -RV

 

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PIAZZA ITALIA Dicembre 2016 PDF

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