Desde la motocicleta Vespa hasta la botellita del Campari soda, muy a menudo en las últimas décadas la industria italiana creó productos y objetos que trastocaron en símbolo de una época y del país y que ahora aparecen reunidos en un libro.
Este es el tema clave de "Iconos de empresa", publicado por la editorial Carocci, que acaba de aparecer y que cuenta precisamente la historia de aquellos objetos que entraron en el imaginario de los italianos, gracias a su diseño, su tecnología y su calidad, o simplemente porque lograron ser el símbolo del período en el que salieron a la venta.
El libro apunta a los objetos que "son hijos de la industria nacional, de grandes visiones o de metas más pequeñas, y también de sacrificios, riesgos, suerte y, en algunos casos, de fracasos", destaca la autora de la obra, la comunicadora Francesca Molteni.
"Este libro puede ser considerado como la 'biografía' del producto, como si se tratase de un personaje, para mostrar así qué es lo que hay detrás de una gran invención que logra acompañar día tras día a la vida de la gente. Y que a menudo son objetos tan bello que podrían ser una obra de arte", precisa Molteni.
Son muchos los casos en los que el arte se ha mezclado con la industria. La botellita del Campari soda fue ideada por ejemplo en los primeros años '30 por Fortunato Depero, quien formó parte del movimiento futurista, mientras que en el 1950 Pietro Barilla encargó al creativo Erberto Carboni ocuparse de la imagen de la empresa: allí nació un paquete con el producto que perduró en el tiempo y que está basado en dos colores (azul y amarillo).
Por otra parte, la Vespa le puso alas a los pies de millones de italianos que aman la moto y más recientemente, a finales de los años '80, Frau inventó gracias a dos arquitectos, Lella y Massimo Vignelli, un nuevo sillón llamado "Entrevista".
La presentación de las primeras 15 motos Vespa tuvo lugar en abril de 1946 en el Club de Golf de Roma. Los padres de la nueva moto eran el empresario Enrico Piaggio y el ingeniero aeronáutico Corradino D'Ascanio. Al terminar la Segunda Guerra Mundial, Piaggio tuvo la visión de un medio de transporte cómodo, de fácil manejo y barato.
Encargó un primer proyecto al ingeniero Renzo Spolti, en el que el nuevo vehículo recibe el nombre de Paperino, que significa "patito" en italiano, con un diseño inspirado en las motocicletas plegables utilizadas por los paracaidistas ingleses. La motocicleta fue un éxito de ventas y se transformó en un símbolo del renacer italiano tras la contienda bélica.
El libro de Molteni cuenta con el respaldo de Museimpresa, la Asociación italiana para los museos y los archivos de las empresas. (ANSA).