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Venerdì, 27 Gennaio 2017 09:02

Una final en familia Serena y Venus Williams

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Venus y Serena, el título se queda en casa Venus y Serena, el título se queda en casa

Melbourne, (Autralia) - Los diarios del mundo titularán: "Williams campeona del Abierto de Australia", pero habrá que esperar al sábado para saber si se trata de Serena o de Venus.
Como hace 14 años, cuando la menor de las hermanas sumó la primera de sus seis coronas en Melbourne, mañana volverán a estar cara a cara en la definición de un Grand Slam y por vigésima octava ocasión en sus vidas.


El historial favorece a Serena, que manda con 16 triunfos contra 11 de Venus, a la que derrotó también la última vez que se enfrentaron en una final de un torneo "major", en Wimbledon 2009.
Serena, que busca sumar su vigésimo tercer título de Grand Slam para despegarse de la marca que comparte con la alemana Steffi Graf, intentará olvidar por un momento que enfrente estará su hermana mayor.
"Es increíble que la rival sea tu hermana que, en mi caso, es mi mundo y mi vida. Llegar juntas a otra final es algo increíble, como un sueño hecho realidad y no importa quién gane mañana", destacó la actual número dos del ranking WTA.
En caso de consagrarse campeona, Serena recuperará el primado del tenis mundial que le arrebató la alemana Angelique Kerber, que defendía el título en Australia, pero se despidió en cuartos de final. Fue en sets corridos frente a la estadounidense CoCo Vandeweghe, trigésimoquinta del escalafón y quien con 26 años estuvo a punto de amargar a Venus tras quedarse con el primer set del duelo que animaron en semifinales.
La mayor de las Williams cedía por primera vez un parcial en este torneo, pero demostró estar vigente a los 36 años y terminó llevándose el partido y el pasaje a la final con parciales de 6-7 (3/7), 6-2 y 6-3.
"Esto significa mucho para mí, sobre todo porque ella juega muy bien, me obligó a jugar defensivamente y nunca me permitió relajarme", comentó la decimotercera preclasificada que por entonces aún no sabía que chocaría con su hermana en la final.
Dos horas y media debió batallar Venus con su compatriota para convertirse en la finalista más "anciana" de un Grand Slam desde que la estadounidense de origen checo Martina Navratoliva lo lograra en Wimbledon en 1994.
Serena resolvió más holgadamente su partido ante la croata Mirjana Lucic-Baroni, otra veterana del circuito que más allá de la derrota hizo historia en Australia y permitió rescatar su propia historia de vida, dura, difícil, dolorosa.
"Algún día la contaré", prometía tras sacar pasaje a semifinales Lucic-Baroni, sin poder contener las lágrimas al recordar ese pasado doloroso contrastante con este presente de felicidad. No pudo ser mayor porque enfrente estaba Serena, hambrienta de revancha también como lo reflejó el 6-2 y 6-1 final y quien reconoció tras el partido: "Sentí que dependía de mí que hubiera una final Williams", "Lo crean o no, siento una pequeña presión en torno a eso", confesó Serena, tras imponerse en apenas 50 minutos de juego a una rival de 34 años que volvía a disputar una semifinal después de 19 años y decía: "Este es un comienzo de año increíble".
Sobre la definición, Serena advierte "será la primera vez en la que realmente no importará tanto lo qué suceda", aunque seguramente querrá ganarle a su hermana, que la derrotó cuando chocaron por primera vez, justamente en Melbourne, en 1998.
Venus, que jugará su decimoquinta final de Grand Slam, torneos en los que cosecha siete títulos, será el último escollo para que su hermana imponga un nuevo record y recupere el número uno. Vaya si importará lo que pase mañana.
A pesar de la expectativa y hasta el morbo que genera la final femenina, la masculina también promete emociones fuertes pues garantizó la presencia del suizo Roger Federer, que arrancó el torneo como decimoséptimo preclasificado.
Fue debido a que apenas se reintegró al circuito tras seis meses de inactividad por lesión, razón por la cual pocos confiaban en verlo a esta altura del año ante la posibilidad de sumar su decimoctavo título de Grand Slam.
Ni siquiera el propio Federer, que confesó que su plan era llegar a la segunda semana en Melbourne y ahora quedó a un paso de lograr su quinta corona en Australia, donde se consagró campeón por última vez en 2010.
Aquella vez derrotó en la final al escocés Andy Murray, número uno del ranking que ahora se despidió prematuramente y buscaba su primer título tras cinco definiciones perdidas y no pudo capitalizar la eliminación del serbio Novak Djokovic.
En el caso de "Nole", fue el uzbeko Denis Istomin (que llegó en el puesto 117 de ranking), el responsable de una de las grandes sorpresas del certamen y quien le cortó el camino hacia su séptima corona en Australia.
Istomin se despidió en octavos frente al búlgaro Grigor Dimitrov (15), que hoy buscaba el último pasaje a la final ante otra leyenda del tenis: el español Rafael Nadal, noveno favorito y campeón del torneo por única vez en 2009.
En aquella ocasión, Rafa derrotó en una extenuante definición a Federer, que ahora espera en la final tras superar también en cinco sets a su compatriota Stanislas Wawrinka.
Federer, de 35 años, volvió a una final de Grand Slam por primera vez desde el US Open en 2015 tras superar por 7-5, 6-3, 1-6, 4-6 y 6-3 y en tres horas y ocho minutos al cuarto preclasificado y campeón en Australia en 2014.
Una final aquella ganada por Wanwrinka en la que el derrotado fue Nadal, quien intentará sumarse al lote de finalistas "treintañeros" que resisten el paso del tiempo y siguen haciendo historia.(ANSA).

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