ANNO XX Agosto 2026.  Direttore Umberto Calabrese

Lunedì, 19 Novembre 2018 11:50

La estilista Elsa Schiaparelli Inventora de las hombreras, la falda-pantalón y los desfiles

Written by 
Rate this item
(0 votes)
Elsa Schiaparelli Elsa Schiaparelli

Rival de Coco Chanel, empleadora de Hubert de Givenchy, inventora de la falda-pantalón y creadora del desfile entendido como happening y show, Elsa Schiaparelli marcó definitivamente con sus prendas de inspiración surrealista, con experimentación y audacia, la moda del siglo XX.


A diferencia de Chanel -que la llamaba despectivamente "esa artista italiana que hace moda"- había nacido en 1890 en el seno de una familia culta y aristocrática. Su padre fue director de la Accademia dei Lincei, su tío era un famoso astrónomo director del Observatorio de Brera; por parte de madre estaba lejanamente emparentada con los Medici.
Por eso precisamente no pudo ser la actriz que deseaba. Y cuando publicó su primer libro de poemas su familia reaccionó con indignación y enviándola a un convento en Suiza.
A los 23 años, establecida en Londres, conoció al conde William de Wendt de Kerlor, teósofo y seguidor de la mítica Madame Blavatsky. Se casó -de negro- un día después de conocerlo y se mudó a Nueva York, sin poder evitar el naufragio del matrimonio por las constantes infidelidades de él. La huida de Kerlor con Isadora Duncan la dejó sola con una hija, Gogo, que se enfermaría de polio.
En el barco a Nueva York, Elsa había conocido y trabado amistad con Gabrielle Picabia, la esposa de Francis Picabia.
Sería quien, durante su período de escasez en Nueva York, la puso en contacto con Marcel Duchamp y Man Ray, para quien posó en algunas fotos.
Fue así el ingreso de Schiaparelli en el círculo dadaísta-surrealista. De regreso en París, a mediados de los años 20 empezó a trabajar como diseñadora independiente para algunas casas de alta costura: y en 1927 lanzó su primera colección, con prendas de "easy wear" que fascinarían en Estados Unidos y sus famosos jerseys de punto "trompe l'oeil".
Aquellas prendas harían su fama. Vogue la ensalzaba y el público la amaba: lo que siguió fue crecimiento empresarial, nuevas colecciones con trajes de baño, prendas de seda, estampados propios, viajes a Nueva York, equipos para esquí, tenis, natación.
Su imaginación parecía no tener límite: lo usó todo, desde la seda reciclada hasta el cuero barnizado, los cierres relámpago decorativos, la mezcla de rayón y látex, el celofán, el terciopelo impermeable.
Siempre audaz, se la considera la creadora de la falda-pantalón y de las hombreras que simbolizaban la afirmación femenina en nuevos papeles en la sociedad.
No es que tuviera reputación de un carácter fácil: pero su creatividad arrolladora, su capacidad para fusionar el arte y la moda y su empuje para lanzar los primeros desfiles concebidos como show y como happening la instalaron definitivamente en el trono del estilismo del siglo XX.
A principios de los años 30, trabajaba en tres líneas: "Pour le sport", "Pour la ville", "Pour le soir" (deportes, ropa urbana, prendas de noche). Su salón en París era famoso: decorado como un paquebote, incorporaba muebles de la Bauhaus.
La moda -afirmaba en aquellos años difíciles para Europa- "nace de hechos, tendencias y cambios políticos, y no del intento de fabricar cortos o largos, plisados o lisos". Al mismo tiempo, fusiona sus prendas con el surrealismo de Salvador Dalí, se codea con Man Ray y Tristan Tzara, crea para Mae West, fabrica calzado dadá con el vanguardista zapatero Perugia y genera un estilo pop "avant la lettre".
Compra los collares de Elsa Triollet, pareja de Louis Aragon, y usa los broches y botones creados por Alberto Giacometti. Rompe las reglas del uso de la piel y sorprende con el zapato-sombrero que luciría en la cabeza Gala Dalí, pero también vuelve a las fuentes en 1939 -al borde de la Segunda Guerra Mundial- con una colección inspirada en la Commedia dell'arte.
Sin embargo, en 1940 la invasión nazi en París la obliga a partir a Nueva York, donde se quedaría los cuatro años siguientes. Su salón de la capital francesa quedó abierto, en manos alemanas y con la estrella amarilla que delataba a sus dos socios judíos. Después de la guerra seguiría un trabajo incansable, siempre creando, siempre resolviendo las dificultades con ingenio, popularizándose en el pret-a-porter y logrando hasta una tapa de Newsweek: "Schiaparelli the Shocker", una alusión al "rosa shocking" -un encendido magenta- que fuera su creación y su sello.
Su casa, superada por las deudas y los tiempos, cerraría sus puertas en 1954. Elsa Schiaparelli publica su autobiografía -"Shocking Life"- y en 1969 dona decenas de vestidos y accesorios al Museo de Arte de Filadelfia.
Falleció en 1973, a los 83 años, dos años después de la muerte de su eterna rival Coco Chanel. Pero su herencia en el arte y en la industria de la que fue estrella y precursora perduran en el homenaje que le rinden para siempre las nuevas generaciones de diseñadores del siglo XXI.   (ANSA).

Read 2656 times

logo lidotech 512x512

Utenti Online

Abbiamo 1239 visitatori e nessun utente online