Se trata de una medida cautelar para garantizar el orden público y no está ligada a su condena de 27 años de prisión. Estaba en arresto domiciliario y su hijo llamó a una vigilia de protesta, lo que causó la medida.
El presidente brasileño se pronunció por primera vez tras el sangriento operativo policial en las favelas de Río. "Necesitamos un trabajo coordinado que ataque la raíz del narcotráfico", sostuvo.
El expresidente y otros siete acusados -cinco de ellos militares- son procesados por el intento de golpe de Estado para anular las elecciones de 2022. El líder derechista se arriesga a una condena de hasta 43 años de prisión.