Se trata de una medida cautelar para garantizar el orden público y no está ligada a su condena de 27 años de prisión. Estaba en arresto domiciliario y su hijo llamó a una vigilia de protesta, lo que causó la medida.
El expresidente y otros siete acusados -cinco de ellos militares- son procesados por el intento de golpe de Estado para anular las elecciones de 2022. El líder derechista se arriesga a una condena de hasta 43 años de prisión.