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Venerdì, 25 Novembre 2016 20:24

El cine argentino a través del vestuario de Horace Lannes:La practicidad mató a la estética

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Diseño de Horace Lannes (Fabricio Reyna, Gentileza Festival de Mar del Plata) Diseño de Horace Lannes (Fabricio Reyna, Gentileza Festival de Mar del Plata)

Mar del Plata (Argentina) - Las nuevas tendencias en materia de vestuario cinematográfico son analizadas por Horace Lannes, quien diseñó trajes para las grandes estrellas del cine argentino y asesoró a figuras internacionales "difíciles", como Vittorio Gassman.


Una selección de esas prendas, creadas entre 1953 y 2004, es exhibida en el Paseo Cultural Aldrey, en Mar del Plata, en el marco del Festival Internacional de Cine que se desarrolla en la ciudad balnearia. Son 25 trajes entre los que se puede ver el vestido usado por Fanny Navarro en la película "El grito sagrado", de Luis César Amadori, exhibida en 1954 en la primera edición de la reseña cinematográfica. "Siempre seguí la línea de Hollywood", dijo Lannes en entrevista con ANSA, quien reconoce influencias de Travis Banton, que diseñó para Marlene Dietrich y para los grandes estudios cinematográficos, y de Edith Head, uno de las más representativas de Hollywood. Por eso divas como Zully Moreno y Tita Merello, entre otras, se entregaban a sus ideas. "Zully era excepcional, medía 1, 72 m y tenía 53 centímetros de cintura. Era muy profesional y exigente. Siempre tenía crear detalles nuevos que llamaran la atención porque ella quería imponer modas, ser la primera en usar algo. Y fue la reina de la elegancia", rememoró Lannes. El diseñador también se ocupó de crear vestuarios para Libertad Leblanc ("Deliciosamente amoral", 1969); Bárbara Mujica ("Los muchachos de antes no usaban arsénico", 1976); Mirtha Legrand ("Sábado a la noche", 1960) y Susana Giménez ("Yo también tengo fiaca", 1978).
Hasta tuvo que asesorar al italiano Vittorio Gasmann, quien participó en el filme "Il Gaucho" ("Un italiano en la Argentina", 1965), una coproducción entre ambos países, de Dino Risi.
"Se rodó en parte en Mar del Plata. Asesoré, además de los actores argentinos, a la italiana Silvana Pampanini, una de las primeras bombas sexy italianas. Era una mujer simpática, con unos ojos maravillosos", recordó.
En esa oportunidad, también aconsejó a otros integrantes italianos del elenco como Amedeo Nazzari, Nino Manfredi y Vittorio Gassman, "un hombre con un carácter muy difícil". Según explicó Lannes, no solo la altura o la talla cuentan a la hora de pensar el vestuario.
"Hay que leer el guión, conocer la psicología de los personajes y tener en cuenta las locaciones. Antes se hacían decorados pero ahora no. Así que se deben tener nociones de fotografía, del manejo de la luz y los colores, de acuerdo a la evolución de la historia", detalló.
Así se explican el rosa luminoso en el vestuario de Libertad Lamarque en "La sonrisa de mamá" (1972); el atuendo severo de Tita Merello en "La Madre María" (1974); el look folclórico "chic" de Lolita Torres en "Joven, rica y estanciera" (1970) y el elegante y sobrio negro del vestido usado por Zully Moreno en "La mujer de las camelias" (1953). Ese fue, precisamente, el primer trabajo de Lannes en cine tras haber ganado un concurso.
"Jamás estudié diseño de modas, soy un autodidacta. Dibujo desde que tenía cinco años y siempre me dejé llevar por la intuición y mi gusto por la estética", sostuvo Lannes quien desde muy pequeño asesoró a su madre a la hora de comprar ropa.
"Mi mamá era muy insegura, así que yo la acompaña y le indicaba qué sombrero debía llevar para usar con un vestido bordó o con un tallieur (traje sastre, Ndr) marrón, rememoró.
Su abuela, "una francesa muy elegante" y sus tías hacían un culto de la moda, lo que indudablemente influyó en su formación.
Por eso, a pesar de los deseos de la familia, que esperaba convertir al joven Horace en un diplomático, el gusto por el diseño pesó más y logró expresarlo a través de otra de sus grandes pasiones: el cine. Sin embargo hoy, admitió, "se va perdiendo la tarea del especialista en vestuario" a manos del canje realizado por distintos diseñadores reconocidos "que ofrecen sus vestidos y trajes para una película a cambio publicidad sin tener en cuenta las necesidades del personaje y qué le queda bien a cada persona, porque no todos los cuerpos son perfectos". "En las viejas épocas se privilegiaba la estética, hoy prima la practicidad: detesto ver a las mujeres con leggins y camisetas ceñidas al cuerpo. ¿Es posible que no se miren al espejo?", se quejó Lannes. Y recordó un consejo básico a la hora de vestirse que le dio hace muchos años "a una reconocida diva de la televisión argentina" de la que no quiso revelar su identidad: "Hay que verse de frente, de perfil y de espaldas antes de salir a la calle". (ANSA).
  

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